Sol casi todo el año, fincas entre naranjos, playa a veinte minutos y vuelos directos desde media Europa. No sorprende que cada vez más parejas de Reino Unido, Irlanda, Alemania o Polonia elijan Valencia para casarse. Lo que sí sorprende a muchas es cuánto hay que organizar sin estar aquí.
Le pedimos a Olga Prudko, de Global Event, organizadora de bodas en Valencia, que nos ayudara a ordenar el proceso. Lleva más de quince años en el mundo de los eventos, vive en la ciudad y trabaja con parejas de toda Europa. Este es, más o menos, el calendario que sigue con ellas.

12 meses antes: la finca y la fecha
Es lo primero y lo que más prisa corre. Las fincas más buscadas de los alrededores de Valencia reservan los sábados de mayo, junio y septiembre con un año de antelación, a veces más.
Antes de enamorarse de un sitio en Instagram, conviene tener claro:
- Cuántos invitados vendrán de verdad (en una boda destino suele venir menos gente de la que se invita).
- Si queréis ceremonia civil, simbólica o religiosa.
- El presupuesto total, no solo el de la finca.
Un apunte: marzo tiene las Fallas. Es una fiesta espectacular, pero la ciudad cambia por completo durante esos días.
9 a 6 meses antes: el equipo
Catering, fotógrafo, música, flores. En Valencia hay muy buenos proveedores, pero los mejores también se llenan pronto. Es el momento de cerrar contratos, y aquí el idioma pesa: muchos presupuestos y condiciones llegan solo en español.
Y cuándo se viaja a Valencia?
Aquí no hay una regla. Olga lo ve en cada pareja:
- Las que lo hacen todo a distancia. Videollamadas, fotos, contratos online, incluso la degustación del menú en la finca se organiza sin ellos. No pisan Valencia hasta la semana de la boda.
- Las que prefieren verlo con sus ojos. Vienen un par de meses antes, recorren la finca, prueban el menú y vuelven a casa tranquilos.
- Las que llegan unos días antes. Aterrizan tres o cuatro días antes de la boda, revisan lo último y ya se quedan.
«Me adapto a cada pareja para que no haya sorpresas ni para ellos ni para mí», resume Olga.

3 meses antes: los invitados
Para quien viaja, la boda dura un fin de semana, no un día. Funciona muy bien preparar una cena de bienvenida la víspera y algo tranquilo el día después, como una comida junto al mar o un paseo en barca por la Albufera al atardecer.
También ayuda enviar un pequeño documento con hoteles recomendados, traslados desde el aeropuerto (que está a unos veinte minutos del centro) y teléfonos útiles. Ahorra decenas de mensajes.

La última semana
Ensayo, últimos detalles con la finca, recoger a la familia en el aeropuerto. Y, si todo se ha hecho bien, poco más.
¿Merece la pena todo esto? Si se compara con la Toscana o la Costa Azul, una boda en Valencia suele salir bastante más económica con un nivel muy parecido. Y luego está la luz de septiembre en una finca de la huerta, que no tiene precio.
Si tienes alguna duda, ¡pregunta en comentarios!















